Jujuy, 2da parte (porque segundas partes pueden ser MUUUY buenas)

16/4/16

Seguimos in love. Bah, yo sigo enamorada y dudo que el que lea esto pueda escapar al embrujo de esta tierra, como les conté acá.
Es tierra bella para cualquier habitante del planeta (y probablemente para la mayoría de los aliens). Pero para los argentinos tiene algo más. No he sentido esa sensación de pertenencia a este suelo en ningún otro lugar de la Argentina. Algo parecido me pasó en Chichen Itzá, donde me sentí americana, o entre las ruinas romanas cuando me sentí occidental.  Es como que en esos lugares arranca todo. Pero bue... tampoco me voy a hacer la mística. El combo completo incluye paisajes de ensueño, comidas (y bebidas) tremendamente ricas y buena compañía.

Paleta del Pintor, un día de sol.
Ya les conté los primeros dos días acá. Para nuestro tercer día en la Quebrada, Domingo de Pascua, el plan era bajar al centro (3 cuadras, fáciles para la bajada, no tanto para la subida!) a ver un poco la Celebración (algunas fotos en el post anterior), pasar por el cajero automático (hay sólo 1 en Tilcara) y después encarar el viaje a Iruya. Así lo hicimos.
El centro estaba todo cortado por las procesiones, así que tuvimos que dejar el auto a unas 3 cuadras de la plaza para el lado contrario del que vamos siempre, por suerte! Porque descubrimos el Mercado Municipal. Tuve que entrar y comprar algo: esta vez frutas para el paseo. Saqué algunas fotos y me prometí volver al dia siguiente por provisiones.
Lo mejor de todo era ver a la gente local (y supongo que de los alrededores también) haciendo sus compras. No saqué fotos de la gente, ni aún pidiendo permiso, porque después de haberlo hecho algunas veces #hijamenor me increpó: "no entiendo qué tiene la gente para que quieras sacarle fotos todo el tiempo"... y me quedé pensando: qué tienen? Listo, nunca más fotos a las personas.

Una feria orgánica, POSTA.

Con la bolsa llena de frutas en el auto nos fuimos para Iruya. Es un pueblo que está a unos 120 km de Tilcara hacia el norte. (Importante: cargar nafta en Tilcara antes de salir, no hay otra estación de servicio en la ruta). Los primeros 70 km son de una ruta muy linda que pasa por Huacalera (esta vez no entramos, la vez pasada si). Lindo pueblo, tranquilo, cero turístico. También pasa por Humauaca, una ciudad bastante grande que no nos tentó conocer. Además ya era un poco tarde... Después de esos 70 km, vienen 25 km más de ripio, tranquilos, que suben un poco y bajan otro tanto, y vuelven a subir, y así. Después vienen otros 25 que son heavy. Ya nos habían dicho que el camino es precioso pero intenso, que hay gente que no la pasa bien, llegás hasta los 4000 metros snm (si Tilcara está a 2500 y cuando caminás te falta un poco el aire, imaginen a cuatro mil!) pero que valía la pena. Valdría la pena? había que sacarse la duda. Allí fuimos.
Nunca ví tantas curvas en mi vida (bueno sí, en la Cuesta de Lipán camino a las Salinas Grandes). El camino es un flash! Ves las nubes debajo tuyo. El paisaje cambia todo el tiempo (algo que en el norte es muy habitual). Piedra, verdes, paredes de roca, el camino de ripio que va y viene por la montaña y la inmensidad de la naturaleza te pega en el pecho hasta dejarte sin aire. Literalmente.








A lo largo del camino, bello, desolado, cada tanto te cruzás con construcciones en el medio de la nada: casas, iglesias, cementerios como este:




O casitas de las que sale corriendo para ver quién pasa un chiquito como él:

E inmediatamente llegaron más.

Vinieron corriendo a pedirnos caramelos... que no teníamos. Me acordé de vos, Vero cuando me dijiste que caramelos no porque "allá falta de todo, incluido dentista.. ." y que mejor lleve lápices o ropa (esta vez me olvidé). Peeeero, me acordé que tenía mi bolsa llena de frutas, se las dimos y continuamos viaje.
Después de casi 1 hora y media para hacer 50 km se ve el pueblo colgado en la montaña. Una imagen de la que no me voy a olvidar jamás, y de la que no saqué ni una foto.
Llegamos, comimos algo en un restaurante que se llamaba Federico III, a la vuelta de la iglesia. No era gran cosa el lugar, pero la comida estaba muy rica. Empanadas, claro. Y el plato andino de habas, papines, queso de cabra y tomate. Tampoco hay tantas opciones para comer en la zona. Unas vueltas por el pueblo, sacar algunas fotos y a respirar hondo para encarar la vuelta.



Me preguntaba antes si valía la pena llegar hasta acá. Definitivamente sí. Pero con cierta melancolía pensaba que seguramente sea la última vez que venga... Lleva mucho tiempo el viaje, es precioso y quizás lo que lo hace aún más bello es que es diferente a todo lo que viste antes. Pero una vez que lo viste, ya lo viste. Que se yo... Algo similar me pasó con las Salinas. Es impresionante, hay que conocerlas si o sí, pero este viaje no volvimos a ir.
Así que con el corazón contento emprendimos la vuelta.

Llegando a Tilcara decidimos hacer unos kilómetros más (26) y seguimos hasta Purmamarca. Si Tilcara es Bariloche, Purmamarca es Villa La Angostura... mas chico, mas chic.
Merendamos ahí, paseamos un poco (ya habíamos estado 2 días la vez anterior) con toda la intención del mundo de comer esa noche en Purmamarca. Nos tentaba volver a La Comarca, donde nos habíamos alojado antes y comimos espectacular, o El Manantial del Silencio, otro hotel con un excelente restaurante. Peeeero... niñas agotadas que demandaban volver al hotel ganaron la apuesta. Allí fuimos, todos a descansar.
Más tarde las dejamos mirando tele en la posada y nos fuimos al centro (3 cuadras, se acuerdan?) a comprar algo para comer. En A la paila pedimos... empanadas (obvioooo!) de queso y quinoa y de carne, locro, un pollo con papines andinos y un guiso de cordero con arroz. Una exageración por donde lo mires, pero todo se veía rico y no nos podíamos decidir. Si se veía rico, estaba aún mejor. Mientras nos preparaban la comida nos fuimos hasta El Molle a comprar unos dulzores para el postre. Las mejores nueces confitadas del mundo mundial! También alfajores y otras cositas para las chicas.
Otra vez cenita tranquila, disfrutando de nuestra última noche en la Posada.


Al día siguiente volvimos por el mercado, compramos algunas provisiones ya que nuestro próximo destino es en el medio de la nada (y porque queremos llevar algunas cosas para cocinar en Buenos Aires) y encaramos para Maimará, ahí pegadito, apenas 7 km. Fuimos a la Bodega Fernando Dupont, que había recomendado Tere hace tiempo y nos tentaba conocer. Gracias Tere por el datazo! lástima que no pude verte para agradecerte en persona todo lo que colaboraste para que me enamore así de Jujuy!
Ahí hicimos la visita por la bodega, al pié de la Paleta del Pintor. La visita no tiene degustación (menos mal, porque eran las 11 de la mañana...). Probamos las uvas más ricas del mundo (por algún motivo pensé que las uvas para hacer vinos no eran ricas), #marido tuvo necesariamente que comprar unos vinos, y yo unos dulces. Importante: para llegar a la bodega hay que entrar a Maimará y seguir los carteles que indican el camino que atraviesa el lecho de un río seco la mayor parte del año. En época de lluvias hay que llamar y consultar si es posible. Ah, y está cerrado los domingos!







En modo sibarita, seguimos viaje hacia Purmamarca a sacarnos el antojo de una muy buena comida y darle un último paseo al pueblo.

La llama estaba por el jardín del Manantial del Silencio, muy lindaaaa!

Nos decidimos por El Manantial del Silencio, que no conocíamos. Una GRAN decisión. Puedo decir, sin dudar, que está en el Top 5 de los mejores lugares que comí en mi vida. Y que va a mantenerse en ese ranking en el tiempo que me quede por vivir (y por comer) que espero mucho de ambas cosas. El cheesecake de queso de cabra es imperdible. Tanto que, a pesar de estar pipones, tuvimos que pedir otro más (cosas que pasan cuando estás en un lugar al que sabés que no vas a volver muy pronto...). La comida es realmente increíble, pero el entorno lo es aún más. Además los precios son muy buenos para la calidad de todo (platos entre 100 y 200 pesos).
Otra cosa que puedo asegurar es que alguna vez voy a venir a alojarme en este hotel. Quiero quedarme sentada en esos jardines con un buen libro (y volver a comer en ese restaurante).



Y así, otra vez con la panza llena y el corazón contento encaramos el viaje para nuestro último destino en este viaje. Pero eso, es para otro post.



A pedido del público en el post anterior acá están todas la fotos más grandes... incluso algunas otras que acá no subí!
Todas las fotos de este post  (y de Flickr) son sacadas por mí. O por marido. O por alguna de las pequeñas. Por alguien de la familia, bah... son tantas que en algún momento perdimos el registro de quién sacó qué...

Nota1: Lugares que en este viaje no fuimos pero que RE recomiendo conocer:
El Pucará de Tilcara, ruinas arqueológicas con una vista tremenda!
Paseo de los Colorados, en Purmamarca. Sólo caminando, trekking y trepada para todos los gustos (lo nuestro fue leve y con las chicas, muy muy lindo).
Las Salinas. Una de las rutas más lindas de Jujuy. Con cuidado porque sube zigzageando hasta los 4.200 mts s.n.m. y te apunás como loco) y baja hasta llegar a un lugar que es como un paisaje lunar.

Nota2: Lugares que no llegamos a ir y que quedan pendientes para el próximo viaje (porque OBVIO vamos a volver)
Garganta del Diablo. Lo intentamos, pero cuando vi el camino me pareció demasiado... todavía me estaba recuperando de Iruya! Se que este camino al lado del otro es cosa de niños, igual preferí dejarlo para otra vez.
MEC Museo en los Cerros, de Lucio Boschi. Gran fotografo argentino, me dijeron que es espectacular.
Caravana de Llamas, también me lo recomendaron muchísimo. Hay excursiones para todos los gustos!
Termas de Reyes y Yala.
San Antonio de los Cobres.

Nota3: la altura es un tema. Nosotros la sobrellevamos mas o menos bien, pero hay que ir tranquis. #pequemenor corre y salta como si nada, pero se marea en los caminos con muchas curvas. A #pequemayor no le duele la cabeza, pero le cuesta más respirar. Así que tenemos siempre un kit de caramelos de coca, hojas de coca para mascar, té de coca, o un menjunje que hago mezclando te de coca, algún agua saborizada de limón o naranja, miel y mucho hielo. Todo ayuda! Y sino, unas pastillas de dramamine (que dan mucho sueño así que solo para las chicas o para la noche).

Nota4: mucha gente me pregunta si es un viaje para hacer con chicos. SI. Definitivamente. Pero muchas veces hay que adaptarse a los tiempos de ellos. Uno quisiera seguir de largo, conocer, probar, ver. Y ellos quieren volver a cargar al Ipad. Nuestra decisión es buscar algo intermedio. Si las tuvimos todo el dia traqueteando de acá para allá, a la noche bajar un cambio y comer en el hotel. Si estamos en lugar soñado y ellas quieren ponerse a juntar piedritas, nos quedamos. Si estamos en plena trepada por la montaña sabiendo que hay un lugar divino allá arriba donde sentarse a admirar el paisaje, y una quiere volver y la otra seguir, tiramos la monedita y uno sube y el otro se queda. Si hay que pedirles que larguen la pantallita y miren la montaña numero mil y no tienen ganas, dejarlas que sigan jugando, o invitarlas a que usen las pantallas para sacar fotos o googlear algo de lo que conocimos. Además las baterías se acaban y el wifi escasea... Creemos fervientemente que es una super experiencia viajar con los chicos, compartir tiempo distinto con ellos. Es más, la otra vez preguntamos volviendo de Salta a las chicas si les gustaba más la playa o Salta/ Jujuy. Dijeron las dos "Salta y Jujuy!". Cataratas o Jujuy? "Jujuy, Jujuy!!" Disney o Jujuy? Una dijo: "Jujuy!" La otra "Lo puedo pensar un ratito más?". Listo, estamos hechos pensamos con #marido.

Nota5: Para viajes en avión a cualquier destino. Viajamos sólo con equipaje de mano y habíamos bajado al celu la app de Lan donde hice previamente el checkin y tenía ahí los boarding pass. Llegamos al aeroparque con la hora y media recomendada, cosa que no hizo falta porque ni pasamos por el mostrador. Nos fuimos a desayunar hasta que llegara el llamado a embarcar!


Parafraseando a las azafatas, GRACIAS POR VIAJAR CONMIGO!

9 comentarios :

  1. Que lindo post y que buenas fotos!!! Viviendo acá está bueno corroborar desde otra mirada las recomendaciones que uno hace frecuentemente. Hermana y cuñado están de visita con el baby, así que me ofrezco de niñera y los mando al Manantial a cenar.
    Se agradece la mención!!! Bodega Dupont es paseo obligado! Cariños y no va a faltar oportunidad para el encuentro.

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  2. Gracias Tere!!! La verdad es que elegiste un lugar maravilloso para vivir. Debe tener sus cosas, como todo, pero creo que levantarse a la mañana y ver esas montañas de debe energizar de una manera única!
    Gracias por contagiar el <3 por la tierra!
    (y espero que hermana y cuñado disfruten de la noche libre como nosotros!). beso y hasta la próxima!

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  3. Gracias Flor, no sabés como me gustan estos posts!!!! Seguramente los guardaré como referencia para el futuro.

    Buena semana!!!

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  4. Qué lindo viajar con vos!!! la foto de la bodega con ese cielo azul te juro que después de tanta lluvia me dio una punzada en el corazón!!! Hermosas fotos, re lindo el relato y qué genia que agrandaste la letra!!!!
    A mí me encanta que la gente me cuente los viajes así, día a día. La nota 4 me mató!!! A veces es difícil llegar a verlo así, pero conceptualmente no podría estar más de acuerdo (a mí me cuesta soportar que elija ver Pepa Pig en el DVD antes que el paisaje... )
    Besos FLor! me dejás con muchas ganas de ir a Jujuy!!!!

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  5. si rotundo a viajar con los chicos a donde sea! Divino post! No fui a Iruya y no creo que vaya ahora de grande me da vértigo y la paso mal pero es una divinura de lugar! Pero todo todo el norte es muy lindo y la gente muy amable. Parece otro mundo no?
    besos flor!

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  6. Gracias Flor por estos posts!! Van a ser muy útiles el día que decidamos arrancar para aquellos lados. Las fotos son lindísimas. Besos!!

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  7. Que buen raconto Flor! Entre esos platazos de comida, las ganas que me dieron de hacer esos nueces y colaciones del norte y ese paisaje, definitivamente pasa a la lista de lugares para ir en el futuro cercano!

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  8. Yo sigo anotando volver a este posteo cuando enfilemos para el norte. Fui siempre de ir al sur y el norte, a traves tuyo, pinta un muy lindo viaje! Gracias por toda la data, es super completo. Besos!!!

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  9. qué lindo Flor! espero volver pronto y aprovechar tantos buenos datos.
    Y que buenas las fotos más grandes! jaja Divina recorrida, me senti identificada con tus sensaciones... me falta Mexico, pero en mi caso se reemplazo con Macchu Picchu y los incas, que tan presentes tambien están en nuestro amado Norte no? Me quedé en el Manantial, divino, y tambien comimos genial!! Yo le daria otra oportunidad a Iruya y me quedaria a dormir... a mi me encantó! No sé si mi vertigo hubiese resistido ida y vuelta el mismo día!
    Que ganas de empanadas ricas como las de allá! Besote!

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Hey! gracias por comentar... así me entero qué te pareció el post.

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